Pensar el Jarkor o Pensar O Morir
Ante todo mucha calma, veamos por donde vamos a mirar y en que sitio estamos. Esto es la ciudad de La Plata a mediados de los años noventa, son jóvenes-adolescentes que están viviendo bajo el exceso de capital que vienen aplicando desde los sectores de poder encabezados por el doblemente elegido presidente Carlos Saúl Menem, artilugios para aquellos que crean en cuestiones como brujas, y el novel intendente, por aquel entonces claro está, Julio César Alak.
¿Mucho rockero dirá la política no va con el rock? Claro, la política para vos no irá con el rock, como tampoco va con el rock darse cuenta donde estás parado ni en que lugar en el mundo estás. Dejemos no sentada, ni cerrada esa discusión, total habrá el tiempo que cada cual le quiera dedicar para poder tomarla, retomarla o no hacer nada.
Volvemos, pensemos por un segundo que el pasado se nos aparece como imposible de abordar si no es por la memoria que lo valida y ese marco simbólico que es el paso del tiempo. Los documentos dan cuenta a los historiadores que estuvieron en tal o cual sitio cierta gente, entre los arqueólogos o antropólogos hacen lo mismo pero con objetos que luego le darán el marco para dar cuenta si eran o no importantes en sociedad.
Algo de eso pasa con la música y el paso del tiempo, en el caso de Pensar o Morir se da, pasa con los 90, pasa con el nostálgico, pasa con el hardcore. Volver a escuchar tanto Dolor como Sin título o Hardcore Head eternamente disparan más que una idea sino un momento y una forma en la cual se veía esa época. En muchas circunstancias y situaciones no basta con que los que transitan la movida del hardcore / punk citadina tengan dimensión de lo que fue tal o cual banda sino cuando aparece en el marco de una movida que lo desborda. Algo que fue más grande y ahí se da cuenta de la dimensión del asunto.
Ante la aparición del libro Historia del Buenos Aires Hardcore hay una nueva forma de entender el pasado que sentó Pensar o Morir en la vida de la movida. Siempre se citará de memoria a las siglas, NDI-DAJ-EDO-DOB, pero en la zona que se conoce como sur del conurbano, bien al sur, aparece la gente gritando sus verdades y enciendo la mecha.
La referencia es inevitable, POM fue la banda del jarkor (sería así la castellanización de la palabra del inglés en una aplicación de sus modismos que suele aparecer en los fanzines) de los noventa para la ciudad de La Plata que traspasó la frontera más de una vez y compartió escenario con todos los consagrados de la época. Jugó los partidos y compartió con Embajada Boliviana, entre muchísimas otras bandas, la pelota adentro de la cancha.
Lo que hizo el libro Historias del Buenos Aires Hardcore con toda la movida fue ponerla en palabras por sus propios protagonistas y los POM lo fueron. Los nostálgicos agradecidos ahora además de los viejos casettes tienen una referencia en soporte de papel para dar y también para toda aquella persona que desee indagar de que fue el asunto desde los ojos de los que lo vivieron.
Bruno Barletta
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